Transvulcania es, sin duda, una de esas carreras de montaña que hay que vivir al menos una vez en la vida. No solo por el recorrido o por el desnivel, sino por todo lo que rodea a la isla esos días: el ambiente, la gente, la energía que se respira desde que aterrizas en La Palma…
En mi caso, la aventura surgió gracias a Forum Sport y Adidas Terrex, que me invitaron a vivir un fin de semana muy especial: experimentar Transvulcania desde dentro y sentir, por unos días, cómo vive una carrera un atleta profesional.
Jueves, volando hacia La Palma
Ya en el aeropuerto de Madrid conocí al resto del grupo: nueve atletas y creadores de contenido con muchísimo nivel y, sobre todo, con historias y perfiles muy distintos: desde gente que vive del trail running y las redes sociales hasta corredores que, después de trabajar ocho horas al día, siguen entrenando para competir al máximo nivel y pelear el podio en la propia Transvulcania.
Nada más llegar a la isla tuvimos una primera toma de contacto muy especial. Asistimos a un documental protagonizado por el atleta de adidas terrex Pablo Villa sobre su experiencia en UTMB y la importancia de la nutrición en carrera.
Después pudimos compartir un rato con él y con el CEO de Santamadre mientras nos explicaban cómo planifican la estrategia nutricional en competición.
Me sorprendió especialmente ver hasta qué punto adaptan todo en plena competición. Hablaban, por ejemplo, de detalles tan pequeños —y tan importantes— como observar la cantidad de sal que aparece en la ropa durante la carrera para tomar decisiones sobre hidratación y sales minerales. Ese tipo de conversaciones te hacen darte cuenta de todo lo que hay detrás del rendimiento de un atleta de élite.
Para terminar el día, salimos a trotar un poco para soltar piernas después del viaje junto a Luis Alberto Hernando, uno de los grandes referentes del trail running español y varias veces campeón del mundo.
Rodar con alguien así, en un ambiente relajado y entre risas, es una de esas experiencias difíciles de olvidar.
Viernes de Feria
El viernes tocó visitar la feria del corredor. Recogida de dorsales, paseo entre stands y primeras conversaciones con corredores llegados de todas partes del mundo.
Después, comida tranquila para cargar hidratos y una tarde enfocada únicamente en descansar y preparar todo para el gran día.
Sábado: Race day
El despertador sonó a las 4:20 de la mañana. Desayuno con calma, últimos preparativos y traslado en minibús hasta la salida.
Puede parecer un detalle pequeño, pero son precisamente esas cosas las que te hacen sentir como un profesional: no preocuparte de la logística, llegar con tiempo, tener espacio para cambiarte, dejar el material preparado y centrarte únicamente en correr.
Gracias a Forum Sport y Adidas Terrex pude vivir Transvulcania desde una perspectiva completamente diferente. Durante todo el fin de semana, nuestra única preocupación fue disfrutar de la experiencia y rendir al máximo.
La salida de la media maratón era en el Faro de Fuencaliente, a las 7:30 de la mañana. El ambiente allí era simplemente espectacular. Nervios, abrazos, música, corredores repasando el material por última vez… y justo cuando empieza la cuenta atrás, el sol asomando sobre el horizonte.
Son momentos difíciles de explicar si no los has vivido.
Los primeros kilómetros transcurren sobre asfalto, rápidos y cómodos, pero pronto llega el terreno volcánico característico de la isla. Una arena negra y gruesa que obliga a trabajar muchísimo más de lo que parece. Cada paso exige energía.
Hasta el kilómetro 7, en Los Canarios, el recorrido ya deja claro que Transvulcania no regala nada. Pero al entrar al pueblo aparece algo todavía más fuerte que el cansancio: el ambiente. Gente animando a ambos lados de la calle, gritando el nombre de cada corredor, creando una atmósfera que te empuja hacia delante casi sin darte cuenta.
A partir de ahí llega una de las partes más duras y bonitas de la carrera. La salida del pueblo daba paso poco a poco a un paisaje completamente distinto. Dejábamos atrás el terreno volcánico más abierto para entrar en un bosque lleno de luz, protegido por enormes pinos canarios.
Y cuando parecía que el paisaje no podía cambiar más, llegó la niebla.
Desde aproximadamente el kilómetro 16 hasta meta corrimos completamente envueltos en ella. Una niebla húmeda, fría, que reducía muchísimo la sensación térmica y hacía la carrera todavía más épica.
En el avituallamiento del kilómetro 17 aproveché para rellenar uno de los bidones antes de afrontar la última gran subida hasta completar los más de 2.100 metros de desnivel positivo.
Después llegó la recompensa: casi seis kilómetros de bajada hasta meta.
Bajadas rápidas, técnicas y estrechas, donde no puedes desconectar ni un segundo. Cuando llegas con las piernas cargadas y la fatiga acumulada, cualquier error se paga caro. Ahí también entra en juego la cabeza: saber cuándo arriesgar y cuándo levantar un poco el pie. En mi caso, pude encontrar un buen ritmo y disfrutar muchísimo esa última parte.
Y entonces apareció la meta.
Entrar en meta en Transvulcania fue una auténtica celebración. A pesar del frío y la humedad, la gente seguía animando sin parar. Había algo especial en el ambiente, esa sensación de que cada corredor estaba viviendo un momento importante.
Además, una vez más, la organización y la experiencia que vivimos gracias a Forum Sport y Adidas Terrex marcaron la diferencia. Tener allí todo nuestro material preparado, poder cambiarnos rápido, entrar en calor y quedarnos animando al resto de corredores hizo que todo fuese todavía más cómodo y especial.
Después de recuperar un poco, nos desplazamos hasta Los Llanos de Aridane para vivir la llegada de los corredores de la ultramaratón. Ver entrar a esos atletas después de semejante esfuerzo pone los pelos de punta y te recuerda por qué este deporte engancha tanto.
El domingo tocaba volver a casa. Desayuno, un trote suave para activar piernas y últimas conversaciones antes del aeropuerto. Pero más allá de la carrera, me llevo sobre todo las personas, las historias compartidas y la sensación de haber vivido algo realmente único.
Porque Transvulcania no es solo una carrera.
Es una experiencia que te hace sentir parte de algo muy grande.
Por Iñigo Ruiz de Gauna Merino, creador digital y colaborador de Forum Sport
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