¿Quieres que tu saco dure más y mantenga todas sus propiedades caloríficas? Entonces tienes que seguir los consejos que te damos en este post. ¡Comenzamos el año hablando del mantenimiento de los sacos de dormir!
Y es que, y tengas un saco de pluma o fibra, los enemigos dispuestos a dañarlo son los mismos: la humedad, la suciedad o un simple descuido pueden reducir drásticamente su capacidad aislante.
Ya sea de pluma o de fibra, conocer a sus enemigos más comunes es clave para alargar su vida útil y seguir disfrutando de su abrigo en cada amanecer bajo las estrellas.
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Mantenimiento de los sacos de dormir: limpiarlo ayuda…
La suciedad no solo mancha los tejidos exteriores e interiores de un saco, sino que suele incluir polvo (partículas de tierra) y sudor (ácido úrico entre otros elementos) que penetran en la pluma y la dañan a medio/largo plazo.
El plumón sucio -habitual en sacos que por alguna razón no se han lavado nunca- se apelmaza, se agrupa en bolas y deja partes del saco sin relleno, perdiendo gran parte del aislamiento, especialmente en zonas críticas como el pecho y la cabeza.
El relleno puede perder hasta 8 veces su volumen original, pero salvo si ha sido maltratado podrá recuperar gran parte de su capacidad aislante original con un lavado y secado profesional (de 30 a 80 euros).
Esta opción suele resultar más aconsejable que añadir pluma a un saco viejo.
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…pero no te pases
Lavar más de 2 o 3 veces al año un saco de plumas castiga el hidrofugado exterior del tejido e incluso la propia pluma.
Si lo llevamos a una tintorería, que realice la limpieza en seco.
En el caso de los de relleno sintético, lavados excesivos hacen perder espesor a la boata (lámina de fibras entrelazadas) mucho antes que a los sacos de pluma.
Si te gusta tener el interior limpio y sin olores, para el mantenimiento de los sacos de dormir puedes introducir un saco sábana de seda o poliamida ultrafina tipo Pertex.
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No secarlo tras cada uso
Tanto si se ha humedecido por la lluvia durante su transporte como por su simple uso –condensación en el interior de la tienda o un calor excesivo que dispara nuestra transpiración-, debemos ventilarlo dándole la vuelta un par de veces al llegar a casa.
En realidad el ventilado debe hacerse siempre para el mantenimiento de los sacos de dormir, aunque nos parezca que está seco. Por supuesto, sin exponer al sol o cerca de una calefacción.
También servirá para extraer regularmente cualquier objeto extraño que suele acumularse en los pies o solapa de la cremallera: arena, musgo, pequeños insectos, ramitas…
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Mantenimiento de los sacos de dormir: ojo dónde lo guardas
Mala idea guardarlo en casa dentro de su funda original. Debe permanecer descomprimido en una funda de tejido transpirable mucho más grande o colgado de una percha dentro de un armario.
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Transporte poco cuidadoso
No llevarlo nunca colgando fuera de la mochila ni en su interior en contacto con objetos punzantes (por ejemplo material de escalada) o con aristas (latas de comida).
Cuando lo extraigas de tu mochila hazlo suavemente y si es preciso sacando antes objetos que dificulten una salida delicada. Tampoco tires de cualquier parte del saco que asome por la boca de la funda
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Enganchones en un vivac
No es raro que parte del saco abandone la colchoneta en un vivac, bien por nuestro propio movimiento involuntario mientras dormimos o bien porque el saco resbala sobre un aislante muy liso colocado en un suelo poco horizontal.
Los pies y laterales del saco pueden desgarrarse en contacto con alguna rama o zarza próxima con mayor facilidad de la que crees.
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Mantenimiento de los sacos de dormir: no fuerces la cremallera
Es una buena idea antes de la salida verificar el correcto deslizamiento de la cremallera, sobre todo si es un saco viejo o si vamos a dormir en condiciones muy frías.
Una parte nada desdeñable de los sacos poseen cremalleras baratas poco fluidas, que pueden atascarse y dificultar nuestra salida rápida en momentos delicados, como ganas urgentes de hacer nuestras necesidades o la llegada de un visitante inesperado.
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Prestarlos
Para el mantenimiento de los sacos de dormir, sigue la regla de oro de los libros: nunca se prestan.
Esa persona que te pide prestado tu mejor y más caro saco para un destino exótico, del que quizá no vuelva muy bien parado.
Tejidos quemados por fumar acostado/a, costuras dañadas por una persona demasiado grande para la talla de tu saco o manchas de comida/bebida que no siempre se limpian bien, constituyen moneda relativamente común entre amigos/as descuidados/as, que bien pueden gastar 1.000 o 2.000 euros en su viaje favorito, pero no 200 en comprarse un saco decente y que prefieren pedírtelo sin pudor alguno.
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Excelente artículo sobre los sacos de dormir. Importantísimo no prestarlos. A nadie. Lo mismo que la estilográfica o la mujer.