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5 señales de que el Yoga es para ti

Escrito por Eva Zavala

Vivimos en una época donde el yoga –afortunadamente– está presente en muchos lados: en redes sociales, estudios especializados, en la oficina, en viajes donde se ofrecen clases, en centros de salud, escuelas… Pero a pesar de su popularidad, muchas personas siguen pensando que “el yoga no es para mí”. Probablemente tú también lo has pensado alguna vez.

Para mi sorpresa, recientemente supe de primera mano que aún hay creencias erróneas acerca de lo que es y no es el yoga; tanto que muchas personas no se atreven a probarlo, o bien a darle otra oportunidad si la primera vez no fue como esperaban. Puede ser que creas que necesitas ser flexible, estar en cierta forma física, tener una mente tranquila o vestir de una manera específica. O simplemente, que no estés segura de qué va el yoga.

La buena noticia es que el yoga no es un molde al que tienes que adaptarte, sino una práctica que se adapta a ti, a tu momento y a tu cuerpo.

 

Yoga

 

Si tienes alguna de estas señales, probablemente el yoga te está esperando más cerca de lo que crees.

 

1. Sientes que tu cuerpo te pide moverse… pero de forma amable y respetuosa (incluso en los estilos más dinámicos)

 

Una premisa del yoga es ser respetuoso y amable con tu cuerpo; incluso en los estilos más intensos o en las posturas más exigentes, el yoga te recuerda y te invita a respirar e intentar mantener una mente ecuánime, aún en la incomodidad.

Quizás has pasado una etapa sedentaria, el verano te dejó desorganizada, o simplemente no conectas con los entrenamientos que exigen intensidad mental y resultados rápidos.

Tu cuerpo te pide movimiento para sentirse más fuerte, vital y con energía, sí, pero de forma que te escuches, no que te empuje a la exigencia.

El yoga no se basa en llegar más lejos, sino en habitar el cuerpo tal como está hoy. Habrá días en los que tengas mayor energía y podrás optar por un estilo más intenso, y otros, que como la vida misma, necesitarás algo más lento, más suave… y en esos días podrás hacer una práctica de yoga que se adapte a ti y a tu nivel de energía, y no al revés.

 

Yoga

 

Si buscas una forma de volver a sentir tu cuerpo fuerte, flexible, vital, enérgico y de conectar con él como nunca lo has hecho, el yoga es una gran puerta de entrada.

 

2. Tu mente va a mil por hora y sientes la necesidad de descanso y claridad mental (aunque no sepas cómo hacerlo)

 

Probablemente algo de lo más valioso del yoga es que no solo beneficia a tu cuerpo físico. En yoga se considera que tenemos 5 cuerpos que van desde lo más burdo y visible (el cuerpo físico), hasta lo más sutil que no podemos ver pero sabemos que está ahí (como la mente, las emociones), y todas las herramientas que ofrece el yoga permiten purificar TODAS esas capas de tu ser.

Por lo tanto, puedo afirmar que el yoga no es solo físico.

De hecho, para muchas personas, lo más transformador es lo que ocurre dentro.

En una sesión, mientras haces posturas con el cuerpo físico, respiras de forma consciente y eres guiada con amabilidad, algo empieza a cambiar: los pensamientos bajan el volumen, la mente comienza a calmarse, el ritmo interno baja, aparece claridad mental, tu sistema nervioso se equilibra y todo tu ser entra en un estado de homeostasis con la práctica constante e ininterrumpida.

 

Yoga

 

Muchísimas alumnas me suelen decir después de clase:

“No sabía cuánto lo necesitaba, qué diferencia desde que llegué.”

Si tu cabeza se siente cansada de tantos pensamientos, si te cuesta dormir, si vives con el piloto automático encendido… tu sistema nervioso probablemente te está pidiendo espacio. El yoga puede ser ese espacio que tanto estás necesitando.

 

3. Estás cansada/o de exigencias externas y buscas algo más íntimo y amable

 

En muchos ámbitos de la vida –trabajo, deporte, redes, estética– sentimos que nunca es suficiente. Siempre más, más rápido, más visible. El yoga va en la dirección opuesta: te invita a escuchar en lugar de exigirte, a respetarte en lugar de compararte.

En una buena clase de yoga no hay juicios, no hay “tienes que”, no hay niveles que alcanzar. Solo una práctica contigo, en tu momento, con tu cuerpo. Un espacio donde puedes soltar la presión y simplemente ser.

 

Yoga

 

Si necesitas un lugar donde no tengas que demostrar nada, quizás un estudio de yoga sea tu sitio adecuado.

 

4. Sientes que algo dentro de ti necesita cambio, pero no sabes por dónde empezar

 

Hay un sutra que dice: la práctica comienza AHORA. Hay momentos en la vida en los que decimos basta y buscamos un cambio. Buscamos ese algo que nos ayude a cambiar de perspectiva. Este sutra nos recuerda que el yoga comienza ahora. Ahora que estás preparada. Ahora estás lista. No necesitas esperar a nada para comenzar.

A veces no sabemos ponerlo en palabras, pero sentimos que algo dentro se está moviendo. Puede ser el deseo de cuidarte más, de parar un poco, de reconectar con lo esencial. El yoga puede ser el primer paso hacia ese cambio.

 

Yoga

 

No es mágico ni instantáneo. Pero con práctica constante, el yoga te transforma desde dentro: mejora la relación con tu cuerpo, con tu mente, con los demás… y, sobre todo, mejora tu relación contigo misma/o.

Si estás en un momento de transición, de búsqueda o de replantearte cosas… el yoga puede acompañarte con suavidad y profundidad. El yoga te ayuda a refinar tu forma de ver el mundo.

 

5. Sientes que necesitas: relajarte, dormir mejor, mejorar tu salud intestinal, deshacerte de esas migrañas o dolores de espalda

 

Tu cuerpo y tu mente te están hablando y dando señales para que les escuches… Algunas veces solemos esperar a que comiencen a alzar la voz o a gritar, y créeme, no querrás esperar hasta entonces.

Cuando sientes que todo te sobrepasa, que no descansas bien por las noches, o que tu digestión ya no es la misma, es posible que tu sistema nervioso esté pidiendo una pausa. Lo mismo ocurre con las migrañas constantes o esos dolores de espalda que parecen venir “de la nada”: suelen ser señales de tensión acumulada, estrés o incluso una mala postura mantenida en el tiempo.

Aquí es donde el yoga entra como una herramienta poderosa. No se trata solo de estirar el cuerpo: la práctica del yoga activa el sistema nervioso parasimpático (el que se encarga, entre otras cosas, de ayudarte a descansar y digerir), mejora la circulación, regula la respiración y ayuda a liberar tensiones físicas y emocionales.

 

Yoga

 

Porque todo lo que vivimos, todo, crea impresiones en el cuerpo físico-mental-emocional y la práctica de Yoga es de las mejores herramientas que conozco para abrir puertas para que encuentren salida.

¿Dormir mejor? Hay secuencias específicas que ayudan a relajar cuerpo y mente antes de ir a la cama.

¿Mejorar la digestión? El yoga incluye posturas que estimulan órganos internos y favorecen el movimiento intestinal.

¿Dolores físicos? Las posturas de yoga te ayudan a fortalecer, movilizar, flexibilizar y mejorar el rango de movimiento de todo el cuerpo.

 

Así que si te sientes agotada, con molestias frecuentes, o simplemente desconectada de tu bienestar, quizás el yoga no sea solo una opción… sino exactamente lo que necesitas.

 

Por último: Si crees que el yoga “no es para ti”, “es para mujeres”, “necesitas ser flexible”… pero no lo has probado nunca (o solo una vez), te recomiendo que te lo replantees.

Todos estos son mitos. Grandes mitos.

Llevo más de 15 años siendo practicante, con una práctica diaria de yoga, y la única pega que he encontrado hasta ahora es: una vez que tu cuerpo-mente prueba el yoga y te sienta tan, tan, tan bien… no querrás dejarlo nunca más.

 

Si te has animado, te damos más consejos para practicar el yoga:

 

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