Cuando quieres descubrir nuevos lugares y planificar tus rutas de montaña, una de las dudas que surge es cómo conocer la dificultad de un recorrido. En este post te contamos varias maneras de despejar esa duda para evitar sorpresas desagradables…
Tradicionalmente, nuestros primeros recorridos y ascensiones por la montaña han transcurrido “de la mano” de personas que sabían más que nosotros.
Ellas se encargaban de calcular si el proyecto era adecuado, en lo físico y en lo técnico, para todo el grupo.
Pero cuando queremos empezar a descubrir nuevos lugares y a planificar las rutas que queremos disfrutar, una de las dudas que surge, si no somos inconscientes, es la de ¿qué tan duro o difícil será el itinerario?

Si el esfuerzo es excesivo, el agotamiento nos impedirá gozar de él.
Y si es más difícil o aéreo de lo que habitualmente hacemos, puede que incluso el miedo se haga presente, o que no tengamos a mano los conocimientos y los materiales precisos para superarlo con seguridad.
¿Cómo conocer la dificultad de un recorrido? Consulta a personas de confianza
Una es consultar a personas de confianza que conozcan nuestro objetivo. En ese caso, gente de los clubes de montaña o de la Federación pueden ser las mejores referencias.
También en la bibliografía física, libros de viajes, de cordilleras, etcétera, se suelen incluir indicaciones sobre la dureza o dificultad de los itinerarios.
Pero en todos esos casos, la valoración resulta ser subjetiva.
Lo que para una persona muy preparada resulta ligero y fácil, para otra que comienza a moverse en este mundo puede ser extenuante e incluso atemorizante.
Escala MIDE para saber cómo conocer la dificultad de un recorrido
Para evitar o reducir esa subjetividad, en todo el mundo se han desarrollado diferentes escalas que pretenden ser más objetivas, comprensibles y aptas para todo tipo de personas.
Por otra parte, las tremendas diferencias que hay entre diferentes actividades de montaña, como puede ser la escalada deportiva, en hielo, grandes paredes, esquí de montaña, alpinismo extremo o un tranquilo senderismo, hacen precisa la existencia de escalas específicas para cada tipo de práctica deportiva.
En España, la más utilizada en publicaciones de senderismo, guías y Federaciones es la denominada MIDE, acrónimo de “Método de Información De Excursiones”.
Toma en consideración 4 parámetros:
- Severidad del medio, que analiza los riesgos objetivos como la caída de piedras, la climatología o el aislamiento de la zona.
- El medio no está exento de riesgos
- Hay más de un factor de riesgo.
- Hay varios factores de riesgo.
- Hay bastantes factores de riesgo.
- Hay muchos factores de riesgo.

- Orientación, refiriéndose a la facilidad o dificultad para seguir el itinerario.
- Caminos y cruces bien definidos.
- Sendas o señalización que indica la continuidad.
- Es preciso identificar accidentes geográficos y puntos cardinales.
- Exige técnicas de orientación y navegar fuera de traza.
- La navegación es interrumpida por obstáculos a bordear.

- Dificultad en el desplazamiento, tomando en cuenta el tipo de terreno a recorrer, presencia de pedreras, trepadas o senderos.
- Marcha por superficie lisa.
- Marcha por caminos de herradura.
- Marcha por sendas escalonadas o terrenos irregulares.
- Es preciso el uso de las manos para mantener el equilibrio.
- Requiere pasos de escalada para la progresión.
- Cantidad de esfuerzo, considerando distancia, desniveles a superar o el tiempo aproximado del recorrido.
- Hasta una hora de marcha efectiva (descontando las paradas).
- Entre una y tres horas de marcha efectiva.
- Desde tres hasta seis horas de marcha efectiva.
- Entre seis y diez horas de marcha efectiva.
- Más de 10 horas de marcha efectiva.

Cada uno de esos parámetros se valora de 1 a 5, según las referencias que se adjuntan.
Personas amantes de la seguridad deberán fijarse mucho en los puntos 1 y 3, por ejemplo. Aquellas con pocos conocimientos de cartografía y orientación buscarán cifras bajas en el punto 2, y aquellas con una forma física no muy buena, en el valor otorgado al punto 4.
Otras escalas para saber cómo conocer la dificultad de un recorrido
También en Europa, una de las escalas más utilizada en la de la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo).
Está indicada especialmente para escalada en roca, y utiliza números romanos entre el I, para lo más sencillo, y el XII para lo casi imposible.
Además, a esos números se les suele añadir un símbolo “+” o “-“ para afinar en la clasificación de cada vía alpina.
Si nuestra actividad es la escalada deportiva en roca, la escala francesa puede ser la más adecuada.

Consiste en una combinación de números, letras y símbolos “+” o “-“, si fueran precisos.
Por ejemplo, una vía puede ser catalogada como 7c+.
Además, en otros lugares encontramos escalas como la YDS (Yosemite Decimal System) utilizada en el norte del Nuevo Continente para recorridos de roca y montaña, la Británica, o la Rusa.
Y si en lugar del senderismo o el alpinismo nos apasiona la escalada en hielo, puede que la escala WI (Water Ice) sea la que mejor se ajuste a nuestras necesidades de orientación sobre las exigencias de cada vía de hielo que nos atraiga.
Aún hay más escalas de dificultad, pero todas se pueden clasificar según la zona geográfica en la que más se utilizan y según la actividad montañera para las que están más indicadas, tal como apreciamos en el cuadro a continuación:
Debemos tener en cuenta que la dificultad de un recorrido no debe ser tomada como un parámetro inamovible, sino que puede cambiar en función de situaciones concretas.
Cómo conocer la dificultad de un recorrido: ojo a las variables…
Pongamos algunos ejemplos utilizando la escala MIDE: En cuanto al medio y el riesgo de caída de piedras, recuerdo haber trepado muy de mañana por un lateral del Glaciar del Khumbu, en Nepal, con una buena sensación de seguridad, para hacer fotografías del CB del Everest al amanecer.

Unas horas más tarde, con el sol calentando las rocas, muchos grandes bloques perdieron su adherencia mutua debida al hielo, y hubo momentos en los que sentíamos “surfear” sobre ellos mientras se deslizaban, casi libres.
La dificultad debida a ese cambio del terreno había ascendido desde un 3 a un 5.
Otra opción de cambio de dificultad, en este caso debida a la orientación, es la que podemos encontrarnos en itinerarios marcados mediante hitos. Si la niebla invade esa zona, verlos será casi imposible, explicando extravíos, por ejemplo, en zonas cársticas, como Larra, en Pirineos.
Lo que era sencillo y evidente con buena visibilidad, pasa a convertirse en un 5 de dificultad por orientación.

Y lo mismo pasaría si consideramos una vía de escalada alpina, seca o mojada, o en una de escalada en hielo a diferentes horas del día y con cambios de temperatura.
Las escalas son una buena referencia que nos permite ajustar la dificultad a nuestras posibilidades y gustos, pero con la naturaleza por medio, nada es inmutable, luego mantengamos siempre la prudencia.
Si quieres saber más, te sugerimos estos dos enlaces:

Soy Kepa Lizarraga Sainz, Doctor en Medicina y Cirugía, Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y Diplomado en “Médicine et Biologíe des environnements extrêmes” por la Universidad de Burdeos.
He trabajado con deportistas de todos los niveles competitivos. Desde aficionado hasta élite mundial, y de especialidades tan diversas como el atletismo, el remo, piragüismo, ciclismo, triatlón, esquí en todas sus modalidades y, sobre todo, montañismo, que también practico.
Sobre el terreno, he sido médico de varias expediciones a las más altas cimas, cono el Everest y el K2, de largas travesías de montaña, como la Transpirenáica y de pruebas como el Campeonato del Mundo de Cross, de 1992, o la Universiada de invierno, en 1995, de Campeonatos del Mundo de Baloncesto femenino junior, de Cesta Punta o de Sokatira, de Campeonatos estatales de varios deportes, o médico de la Selección Española de Ciclismo femenino, por citar algunas pruebas.
He publicado varios libros sobre la Medicina aplicada a esos deportes, presentado comunicaciones científicas en Congresos internacionales y publicado más de 400 artículos de divulgación sobre Medicina del Deporte.
Actualmente colaboro, junto con mi hijo, Mikel Lizarraga Elejaga, en el Blog de montaña de Forum Sport.


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