Las mochilas de montaña son una pieza básica de nuestro equipo y por eso les hemos dedicado varios post en este blog. Como sigue siendo uno de los materiales por el que más nos preguntáis hemos querido hacer esta guía de compra en la que recopilamos todas las preguntas que nos soléis hacer en nuestras tiendas: ¡Esperamos que os sea útil! 🙂 !
En este post reflejamos todos los factores que debes tener en cuenta a la hora de elegir tu mochila de montaña. Desde ya te decimos que merece la pena invertir tiempo y dinero en elegir una buena mochila, analizando cada detalle.
Nuestra querida espalda lo agradecerá. Además, si la cuidamos bien, nos va a acompañar durante mucho tiempo en infinidad de actividades.
Tipos de mochilas de montaña según su tamaño
Simplificando, tenemos 3 tipos:
Mochilas pequeñas: de entre 20 y 25 litros
Pensadas para senderismo de día, ligeras, con respaldos flexibles, y normalmente con densidades bajas de tirantes y sin cinturón lumbar.
Suficientes para llevar algo de ropa de abrigo, hidratación, algo de comida y un pequeño botiquín.
Algunas que te podemos recomendar son la Ternua SB 25, la Vaude Wizard 24+4 o la Trango Shani 25.
Mochilas de capacidad media: de 30 a 45 litros
Son las más versátiles y utilizadas. Las usaremos en salidas de trekking en verano, camino de Santiago, un fin de semana en invierno…
Construidas con diferentes compartimentos para guardar materiales y trabajadas ya con buenas densidades tanto en tirantes como en cinturón lumbar.
Excelentes opciones en esta gama serían los modelos Osprey Talon 33, Gregory Stout 35 o Altus Pirineos 40.
Mochilas Grandes: de más de 50 litros
Para largas travesías en autosuficiencia, campamentos base, actividades invernales de varios días…
Son mochilas con gran capacidad de carga, cinturones lumbares extra cómodos y muy densos. Con bastidores más rígidos, regulables en tamaño y diferentes compartimentos.
Te recomendamos modelos como la Vaude Asimmetric 52+8, Trango GR55 o la Osprey Kestrel 48.
Criterios para elegir las mochilas de montaña
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El Tamaño
Un factor clave en la elección de la capacidad viene definido por la actividad que vayamos a realizar.
No exige el mismo volumen un trekking de una semana en autosuficiencia (donde debemos cargar con saco, esterilla, cocina, además de la ropa), que alguna actividad de excursión de día donde se llevara algo de ropa de abrigo, comida, agua y poco más.
También influye si la actividad se va a realizar con buena climatología o malas condiciones o en invierno, donde el material de abrigo siempre va a ser más voluminoso.
El tamaño de nuestro saco y esterilla nos pueden influir en esa elección. Si nuestro saco es voluminoso y ocupa la mitad del espacio de la mochila deberemos elegir una mochila de gran capacidad o apostar por un saco más minimalista en peso y volumen fabricado en plumas.
El número que acompaña al nombre de la mochila indica su capacidad en litros, por lo que para este tipo de actividad en autosuficiencia habrá que apostar mínimo por modelos de más de 40/45 litros.
Las cintas de compresión laterales y divisiones internas de muchas mochilas nos permiten reducir su volumen para cuando no tengamos que llenar la mochila a tope.
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El Peso
Aproximadamente el 80% del peso de la mochila debe recaer en la cintura, encima de los huesos de la cadera, no sobre los tirantes como erróneamente se observa de vez en cuando.
Por ello, las densidades de cinturón lumbar y tirantes tienen que ser lo más acolchadas y ergonómicas posibles. Este es uno de los aspectos más importantes a considerar.
En mochilas demasiado livianas en las que se ahorra peso se prescinde de densos acolchados, se reducen las dimensiones de las estructuras de apoyos en la zona lumbar y cintura y eso se ve reflejado en sacrificio de la comodidad.
Debes examinar siempre a conciencia los tirantes, el cinturón y el apoyo y la ventilación en la espalda, ya que van directamente en contacto con nuestra espalda.

Si los tirantes son muy estrechos, al pasar por los hombros pueden comprimir el conjunto de arterias, venas y nervios que van desde el cuello a cada brazo, facilitando…
1. La aparición de hormigueos por presión sobre los nervios.
2. Hinchazón en las manos debida al estrechamiento de las venas.
3. Sensación de frío por dificultades en el riego sanguíneo arterial.
Respecto al cinturón lumbar, su diseño amplio y mullido nos ayudará a sujetarla firmemente sobre los huesos de la cadera, permitiendo descargar en ella buena parte del peso total de la mochila.
Esto nos proporcionará mayor comodidad en los hombros.
Para buscar una ventilación correcta se suelen poner mallas de rejilla en la zona de contacto de la espalda, retrasando algo el centro de gravedad de la mochila. Con ello se tiende a echar el cuerpo algo más hacia adelante, como ocurre con el modelo Trango Gr55.
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Distribución Interna del material
Las mochilas de pequeña capacidad -de 20 a 30 litros- que usamos para actividades de día solo tienen normalmente una abertura principal. Añaden alguna pequeña para llevar pequeños objetos y algún compartimento lateral para llevar agua y bastones.
En las mochilas de gran capacidad tenemos diferentes compartimentos.
- En la parte inferior siempre hay un compartimento para acceder al material sin tener que vaciar todo el contenido. Normalmente se coloca el material más ligero y que no vayamos a utilizar durante la jornada (saco dormir, esterilla y demás enseres). Podemos observar este compartimento en el modelo Osprey Kestrel 48.
- En la parte pegada en la espalda debemos colocar las cosas con mayor peso para dar más estabilidad (tienda de campaña, comida, cocina).
- En la parte superior, las cosas de acceso rápido por si se necesitan: chaqueta impermeable, abrigo, guantes…
- En la seta superior y bolsillos exteriores los objetos más cotidianos o las cosas más pequeñas: gorra, gafas, comida auxiliar, mapa…
Casi todas incorporan bolsillos laterales para portear cantimploras, aunque ya muchas también llevan para portear camelbacks con el orificio de salida marcada como H2O para el tubo de hidratación.
Los bolsillos de los cinturones lumbares suelen ser muy útiles, puesto que podemos guardar complementos de acceso rápido que podemos coger sin tener que quitarnos la mochila. Móvil, frontal, barritas energéticas, crema solar… son algunos de esos accesorios que pondremos en estos bolsillos.
Casi todas las mochilas vienen con unas gomas porta bastones y las más técnicas de alpinismo también para portapiolets y casco.
En el cinturón de pecho cada vez más mochilas traen silbato de emergencia, aunque es un detalle que pasa desapercibido para mucha gente y es de vital importancia en una situación comprometida.
En actividades más técnicas en las que necesitemos trepar hay que tener ojo con las correas laterales y demás sujeciones puesto que pueden producirse enganchones.
Las mochilas de alpinismo prescinden de bolsillos laterales para evitar enganchones en trepadas o pasos de roca.
Su diseño es más limpio y resistente al desgaste.
Suelen tener una apertura en la parte frontal mediante cremallera, o solo en la parte de arriba y suelen ser algo más impermeables.
Cuentan con portapiolets y posibilidad de llevar el casco fuera, como el modelo Columbus Kamet 35.
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El género: ¿Son necesarias mochilas de montaña específicas para montañeras?
La morfología de nuestros cuerpos es diferente, así que tiene todo el sentido que existan mochilas de montaña con un diseño especifico que se ajuste a la anatomía de las montañeras.
Estas mochilas son más cortas de espalda, ya que la cadera de las mujeres usualmente está situada más alta. El cinturón lumbar está más elevado y es más ancho para disipar la presión en la zona de la cintura.
Los tirantes se desplazan de forma más oblicua, para evitar el pecho.
¿Qué mochilas de montaña específicas para montañeras te recomendaríamos?: La Osprey Tempest 30 W , la Osprey Aura Ag LT 65 W o la Deuter AIRCONTACT CORE 35+10 SL que ves aquí abajo son algunos buenos ejemplos.
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Ajuste de la mochila
Nos colocaremos la mochila con los tirantes sueltos. Todo el peso debe recaer en el cinturón lumbar, apoyándolo bien en los huesos de las caderas como hemos mencionado anteriormente.
Una vez ajustado, fijaremos la tensión de los tirantes. En la parte superior de los tirantes tenemos unas cintas para acercar o alejar nuestra mochila de la espalda
Las mochilas muy pequeñas, tanto de montaña como de trail running, prescinden del cinturón porque están preparadas para llevar apenas 2-3 kilos y no es necesario. Pero no debemos cargarlas más, porque no están preparadas para ello.
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Respaldo y bastidor
Muchas mochilas pensadas en cargar ya cierto peso suelen tener una especie de estructura rígida o bastidor que aporta rigidez para que la carga se mantenga estática y nos aporte estabilidad.
Mochilas de buena calidad incorporan canales de ventilación en sus espaldas y están confeccionadas con materiales que absorben el sudor, evitando el contacto con la espalda y permitiendo una buena circulación de aire.
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Talla de una mochila
Muchas mochilas, sobre todo las de gran capacidad, tienen la opción de elegir deferentes tallas…
…o se pueden regular dependiendo del tamaño de la espalda del usuario. Aparte de la longitud también afectan al tamaño del cinturón lumbar y los tirantes.
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Funda de lluvia
Los materiales con las que están construidas las mochilas suelen ser resistentes al agua, pero no impermeables, sobre todo en la zona de las costuras y cremalleras, por lo que suelen portar una funda impermeable de color vivo en la parte inferior de la mochila.
Un consejo de todas maneras es siempre llevar las cosas más importantes (el saco, electrónica y ropa) en bolsas estancas para evitarnos sustos al abrir la mochila después de un día pasado por agua.
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Últimos tips para elegir mochilas de montaña
Podemos observar mochilas con tiradores de cierre amplios para poder manejar en condiciones invernales con los guantes puestos.
Siempre que se pueda es recomendable probar la mochila con peso para ver qué tal se adapta a la espalda. Por muy buen modelo que sea, si no se siente cómoda desde el principio mi consejo es descartar ese modelo y buscar otra alternativa.
Siempre es mejor elegir una mochila de gran capacidad, aunque luego no se vaya a rellenar del todo, que quedarnos cortos y a veces tener que portear objetos por el exterior.
Después de todos estos detalles solo queda pasaros por vuestro Forum Sport más cercano para ver qué modelo os puede encajar mejor, analizar cada detalle y preguntarnos sin problemas cualquier duda que tengáis.
En cuanto tengáis vuestro modelo decidido os entraran unas ganas tremendas de estrenarla en vuestra próxima aventura 🙂 .
¡Salud y montañas!
Texto de Kepa Lizarraga y Jorge Miguel Díaz. La recomendación de los pantalones corre a cargo de Jorge Miguel Díaz.
Si después de leer el artículo aún sigues teniendo alguna duda, puede que estos posts te sirvan de ayuda

Soy Kepa Lizarraga Sainz, Doctor en Medicina y Cirugía, Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y Diplomado en “Médicine et Biologíe des environnements extrêmes” por la Universidad de Burdeos.
He trabajado con deportistas de todos los niveles competitivos. Desde aficionado hasta élite mundial, y de especialidades tan diversas como el atletismo, el remo, piragüismo, ciclismo, triatlón, esquí en todas sus modalidades y, sobre todo, montañismo, que también practico.
Sobre el terreno, he sido médico de varias expediciones a las más altas cimas, cono el Everest y el K2, de largas travesías de montaña, como la Transpirenáica y de pruebas como el Campeonato del Mundo de Cross, de 1992, o la Universiada de invierno, en 1995, de Campeonatos del Mundo de Baloncesto femenino junior, de Cesta Punta o de Sokatira, de Campeonatos estatales de varios deportes, o médico de la Selección Española de Ciclismo femenino, por citar algunas pruebas.
He publicado varios libros sobre la Medicina aplicada a esos deportes, presentado comunicaciones científicas en Congresos internacionales y publicado más de 400 artículos de divulgación sobre Medicina del Deporte.
Actualmente colaboro, junto con mi hijo, Mikel Lizarraga Elejaga, en el Blog de montaña de Forum Sport.
























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