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¿Qué debo tener en cuenta para seguir practicando el montañismo a los 60?

Escrito por Kepa Lizarraga

Hay deportes que, con cierta edad, son casi imposibles de practicar de modo seguro. Sin embargo, seguir practicando el montañismo a los 60 -o con más edad- sí es posible. Al menos, en muchas de sus modalidades. En este post te contamos qué debes tener en cuenta para seguir disfrutando de la montaña a medida que te haces mayor.

Para preservar la salud, debemos ser conscientes de que nuestro cuerpo, y nuestras facultades, van cambiando con la edad. Por ello debemos adaptar la práctica deportiva a las limitaciones que el tiempo, las lesiones o las enfermedades nos van imponiendo.

El aparato cardiovascular y el osteoarticular son dos de los más implicados en la práctica deportiva y que más sufren con el paso del tiempo. En este artículo nos vamos a ocupar solo de este primero, y reservamos el tema de los huesos para una próxima ocasión.

 

seguir practicando el montañismo a los 60

 

¿Qué pasa con el aparato cardiovascular a medida que cumplimos años?

 

Su capacidad de bombeo se va deteriorando con la edad.

En parte, porque las arterias que alimentan sus fibras musculares pueden ir haciéndose más estrechas y más rígidas, tal como ocurre con los vasos sanguíneos por los que llega la sangre al corazón y las arterias por las que éste la expulsa.

Además, su capacidad para elevar las pulsaciones cada minuto también decrece.

Por ejemplo, como promedio, el corazón de una persona de 20 años de edad podrá llegar a latir a 200 pulsaciones cada minuto si es hombre, y a 206 si es mujer.

En cambio, los límites de esas mismas personas, cuando tengan 60 años, serán de 160 y 166 pulsaciones por minuto, respectivamente.

 

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Debido al paso del tiempo y de algunas enfermedades, de forma progresiva el corazón va bombeando menos cantidad en cada latido y late menos veces cada minuto, con lo que cada vez puede enviar menos cantidad de sangre al resto del cuerpo, con lo que sus músculos reciben menos oxígeno y nutrientes.

 

¿Cómo influye eso en el rendimiento?

 

La capacidad de trabajo máxima se va reduciendo con la edad, tal como vemos en la gráfica 1.

 

seguir practicando el montañismo a los 60

 

Sin embargo, eso no impide que podamos seguir practicando el montañismo a los 60 y seguir realizando esfuerzos. Incluso de intensidad moderada, como muchos de los que nos exige la montaña: acceder a importantes cimas, realizar largos recorridos…

Veamos un ejemplo:

En la gráfica 2 vemos que el ritmo cardiaco promedio de una persona de 68 años durante las siete horas que duró el ascenso y descenso de dos cimas del Atlas de más de 4.000 metros fue de 120 latidos cada minuto.

 

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Si hacemos un sencillo cálculo, veremos que esa media de pulsaciones supone aproximadamente el 79% del máximo teórico de esa persona, lo que puede considerarse como un esfuerzo moderado-alto, pero asumible, a pesar de la edad, para alcanzar esas importantes cumbres.

Es preciso puntualizar que todo lo anterior se basa en personas con buen estado de salud, aspecto que, para seguir practicando el montañismo a los 60 y posteriormente, conviene comprobar de forma regular. Especialmente antes de retos que sean exigentes.

 

Seguir practicando el montañismo a los 60: ¿Qué situaciones exigen mayor trabajo al corazón?

 

Es evidente que aquellas en que el esfuerzo físico es superior, tal como ocurre en los ascensos o en pruebas de carácter competitivo.

 

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Pero esos dos no son casos únicos.

Por ejemplo, cuando el entorno es frío, el corazón se ve obligado a trabajar más duro, para compensar las pérdidas de calor corporal.

Dentro de esas situaciones debemos incluir la presencia de viento fuerte, puesto que incrementa el robo térmico por el efecto de convección.

También el estrés o el miedo le hacen subir su ritmo de latidos al corazón.

En un estudio que realizamos a personas jóvenes que nunca habían hecho un salto de “puenting” vimos que su frecuencia cardiaca antes de soltarse de la barandilla superior era tan elevada como la que medíamos cuando subían, a tope de velocidad, desde la base del puente hasta arriba.

 

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Cambiando de situación, cuando comemos justo antes de esfuerzos intensos, el trabajo de bombeo se hace mayor, al tener que hacer frente simultáneamente al ejercicio y al proceso de digestión, que requiere un importante riego sanguíneo.

Hablando de seguir practicando el montañismo a los 60, no podemos dejar de citar la altitud como uno de los aspectos que también tiene gran influencia en el esfuerzo del corazón.

Viviendo durante más de 2 meses por encima de los 5.000 metros, en una expedición, pude comprobar cómo personas que, en reposo, a nivel del mar tenían menos de 60 latidos por minuto, en el mismo estado de calma, pero a 5.300 m de altitud mostraban en torno a 75-80 pulsaciones.

La menor presión del aire, y del oxígeno que contiene, obligan a ese sobreesfuerzo que debe ser tenido en cuenta si pretendemos caminar cerca de las grandes cimas del mundo.

 

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Por todo lo anterior, aunque es evidente que ese importante órgano corporal que es el corazón puede hacer frente a muchas situaciones habituales en la práctica del montañismo, cuando sus facultades se van mermando por la edad, es fundamental que comprobemos su buen estado.

Las consultas de Medicina del Deporte, o de Cardiología, en caso de sospechar o conocer una enfermedad previa, son quienes aportarán seguridad a nuestras actividades montañeras, ayudándonos a regular las intensidades más adecuadas para realizarlas.

Por ejemplo, ajustando de forma personalizada las alarmas de un pulsómetro para que los esfuerzos sean siempre asumibles.

Si ya estás pensando en tu próxima salida, estos consejos te ayudarán a disfrutar de la ruta con más seguridad, comodidad y confianza en la montaña.

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